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INSUFICIENCIA VENOSA SUPERFICIAL DE MIEMBROS INFERIORES (VARICES)

INSUFICIENCIA VENOSA SUPERFICIAL DE MIEMBROS INFERIORES (VARICES)

INSUFICIENCIA VENOSA (VARICES)

La insuficiencia venosa superficial (IVS) de miembros inferiores es lo que comúnmente llamamos “tener varices”. Se trata de un síndrome muy común en nuestra sociedad y con unas importantes consecuencias socio-económicas. No solamente se trata de un problema estético, sino que también puede tener consecuencias médicas más o menos importantes, con una sintomatología y gravedad variable y gradual.

El principal factor de riesgo para desarrollar la enfermedad es la herencia recibida, junto con otros factores coadyuvantes (sobrepeso, sedentarismo…), siendo las personas que tienen más riesgo de sufrir las formas más sintomáticas del síndrome aquellas que por su trabajo permanecen mucho tiempo de pie (enfermería, peluquería, hostelería…). El tabaquismo, los anticonceptivos orales y enfermedades crónicas como la diabetes o algunos tipos de cáncer pueden favorecer la aparición de complicaciones en las varices.

Los signos iniciales suelen ser varices visibles, principalmente en la pantorrilla y perimaleolares internas. Puede asociar periodos de edema o hinchazón de la piel y la grasa subcutánea, sobre todo en los meses de calor. Estos signos suelen ir acompañados de una serie de síntomas como pesadez, quemazón, escozor, dolor, picor, etc… que característicamente remiten o se atenúan elevando el miembro afecto o durante el reposo nocturno. En muchos casos las varices apenas son visibles, sin embargo las molestias son muy acusadas, por lo que también en éstos hay que investigar la posible existencia de IVS. La progresión de la enfermedad, aparte de hacer más visibles los troncos varicosos, termina dañando la piel de la pierna con producción de eccema, atrofia cutánea y úlceras tórpidas que suelen tener mala evolución si no se trata la causa subyacente. En los casos más evolucionados también puede afectar al sistema venoso profundo y producir trombosis poplítea o femoral, que potencialmente pueden ser un problema grave de salud con embolismos distales (pulmones principalmente).

El diagnóstico de la enfermedad es fundamentalmente clínico. Sin embargo es necesario un estudio radiológico mediante Ecografía Doppler para determinar la extensión de la enfermedad, así como detectar los troncos varicosos incompetentes no visibles y el / los punto(s) por donde se establece el cortocircuito en la circulación que perpetúa el proceso. El estudio ecográfico es una herramienta imprescindible para planificar el tratamiento con éxito.

En cuanto al manejo terapéutico, son muy importantes las medidas higiénico-posturales básicas, entre ellas evitar el sedentarismo y el sobrepeso, elevar el miembro afecto durante el reposo y los cuidados e hidratación correcta de la piel cuando ésta se encuentra comprometida. El uso de medias de compresión puede aliviar los síntomas y retrasar el desarrollo de la enfermedad en sus fases iniciales, mientras que los fármacos venotónicos (Daflón, Venorutón…) han demostrado una efectividad limitada y variable en el control de los síntomas.

De los tratamientos invasivos, el tratamiento quirúrgico clásico consiste básicamente en ligar y extraer los cordones varicosos a través de una serie de incisiones en la piel, bajo anestesia general o epidural y, generalmente, con ingreso hospitalario. Esta cirugía, todavía hoy utilizada con asiduidad, deja varias cicatrices junto con hematomas postquirúrgicos y resultados variables, con una importante cifra de recidivas (reaparición de las varices) en pocos años. También presenta un aumento del riesgo de trombosis venosa profunda por la inmovilización.
Desde hace unos pocos años han aparecido nuevas técnicas asociadas al desarrollo tecnológico de los ecógrafos y de los procedimientos de Radiología Intervencionista que han supuesto una revolución en el tratamiento de la IVS. El concepto es similar a la cirugía clásica, se trata de destruir o anular las venas que no funcionan bien. Sin embargo, a diferencia de aquella, trata de respetar la mayoría de las venas para que vuelvan a su calibre y función normales. Para ello es imprescindible el estudio mediante Eco-Doppler tanto antes del procedimiento como durante el mismo, dado que todo el proceso se realiza con control visual ecográfico continuo. Las ventajas respecto a la cirugía clásica son muchas, entre las que destacan:

 Procedimiento ambulatorio, sin ingreso (1 hora aproximadamente).
 Sin baja laboral, incorporación inmediata a sus actividades cotidianas.
 Anestesia local (ni general ni epidural).
 Acceso por punción ecoguiada, sin cicatrices.
 Menos doloroso. Sin vendajes aparatosos.
 Menor posibilidad de complicaciones (trombosis, hematomas…)
Si usted tiene varices o cree que puede tener síntomas asociados a insuficiencia venosa superficial no dude en consultarnos. Incluso si ya le han sometido a una intervención quirúrgica y persisten los síntomas o tiene una úlcera venosa que no termina de curar es muy posible que podamos ayudarle.

Dr. Alex Magán Martín
Radiólogo Vascular e Intervencionista en Clínica Parc central en Torrent

 
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Publicado por en 24 febrero, 2014 en radiología

 

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